Una vez más, los bárbaros que se asocian entorno al deporte han encontrado otra excusa para demostrar al mundo lo que mejor saben hacer: utilizar la violencia como medio de manifestación, fuerza y extorsión. Todavía no están confirmados todos los hechos, pero el balance, de momento, es de un aficionado muerto, asaltos a varios cuarteles de la policía y a la sede del CONI (Comité Olímpico Nacional Italiano), varios vehículos quemados, multitud de heridos y 2 partidos aplazados más otro suspendido.
Al parecer todo comenzó cuando coincidieron en una estación de servicio aficionados del Lazio con aficionados de la Juventus. Se enzarzaron en una pelea que acabó en batalla campal con el resultado de un fallecido (todavía no se sabe si por un disparo “al aire” de un policía). Y este hecho ha sido el causante del aplazamiento de los partidos Inter - Lazio y Roma - Cagliari.
Además, el partido entre Atalanta y Milán ha sido suspendido en el minuto 44 de la primera parte, cuando los aficionados, soliviantados por la noticia de la muerte del hincha del Lazio, consiguieron romper el cristal protector que separa la grada del terreno de juego. Está claro quién tiene el poder en el fútbol italiano.
Y lo peor estaba aún por llegar: en Roma, un grupo de ultras radicales han asaltado varios cuarteles de la policía y el CONI (Comité Olímpico Nacional Italiano), han quemado numerosos vehículos, se han enfrentado a la policía,… ¡Repugnante! ¿Y todo esto lo hacen en nombre y defensa del deporte? Pues… ¡en mi nombre, NO!
La mayor goleada en la historia de la Champions League se ha producido esta tarde en Anfield. El Liverpool, al borde de la eliminación en la Champions, actualmente 7º clasificado en la Premier, y con un entrenador que empezaba a ser cuestionado, le ha metido un aplastante 8-0 al Besiktas turco (equipo ante el que habían perdido los ingleses hace un par de semanas por 2-1).
Está claro que cuando el caprichoso balón quiere entrar… ya sea de tacón, de cabeza, de rebote, e incluso con la chepa, se cuela dentro de la portería. Pero no debemos restar méritos a los jugadores del Liverpool… ni a los del Besiktas, que también han puesto de su parte para entrar en la historia de la máxima competición europea (sólo hay que preguntarse dónde está el jugador turco más cercano en todos los goles de rechace del portero).
Y menos mal que no ha jugado el delantero titular del Liverpool, porque si los reservas han sido capaces de meter 6 goles en tan solo 40 minutos… para que luego digan que Rafa Benítez es un entrenador defensivo y que no da espectáculo… ¡igual o más que Capello!
Después de que un inesperado, inoportuno e insolente virus amenizara mi fin de semana y me impidiera acercarme a la Grada, volvemos a la actividad con la sensibilidad y solidaridad propia de los recién recuperados. Así que, tras una jornada de Liga aciaga en este aspecto, dedicaremos esta entrada a uno de los momentos más duros para un deportista: las lesiones.
Pero la lesión más llamativa y polémica del fin de semana no se ha producido en el fútbol, sino en el último Gran Premio de Motociclismo celebrado en Valencia. El gran campeón italiano, Valentino Rossi, sufrió una fuerte caída en los entrenamientos que no le impidió tomar la salida en la carrera a pesar de tener la mano derecha rota, con puntos y necesitar ser infiltrado para soportar el dolor. Todo por defender su segunda posición en el Campeonato del Mundo, que finalmente no consiguió por un error electrónico en su moto. No es de extrañar la reacción del piloto contra Yamaha después de su entrega y pundonor… corto se ha quedado. ¡Bravissimo!
Al hilo del artículo de ayer, que algunos aficionados del equipo rival reciban a los jugadores del Sevilla F.C. con el cántico “Sevillanos, yonquis y gitanos”, ¿se puede considerar racismo? ¿También habría que sancionarlos? Interrogantes que surgen cuando las normas no están bien reguladas y se toman medidas arbitrarias… ¡y lo que nos queda por ver!
En dos ocasiones hemos tratado el tema del racismo en el fútbol y la forma de combatirlo, y sigo sin entender las medidas que se toman. No entiendo el motivo por el que un insulto o menosprecio por la condición sexual, religiosa o física, es menos importante o hiriente que uno por causa racial. ¿Por qué sólo se penalizan los insultos racistas? ¿Lo punible no debería ser la ofensa, independientemente de su motivación?
Hay que ser muy valiente, o un poco irresponsable, para ir a un estadio de fútbol con la camiseta del eterno rival. Más aún cuando vas sólo en compañía de un amigo y encima ¡no juega tu equipo! ¿Qué sentido tiene presentarse en el Camp Nou con la camiseta del Real Madrid cuando juegan el Barcelona y el Almería? O se han perdido (que ya es mala suerte porque podían haber dado con el campo del Español, equipo más cordial con el Real Madrid) o sus amigos les han ganado una apuesta, o buscaban un fin propagandístico… no se me ocurre otra explicación.
Cualquiera con un mínimo sentido común entiende que, por desgracia, algún problema va a encontrar en esa situación. Y no es cuestión de la camiseta del Real Madrid, ni del estadio del Barcelona, ni tan siquiera del fútbol, esto también sucede en otros estadios y en otros deportes. Es cuestión de que cafres que no saben respetar otros colores, que no entienden el deporte con deportividad y que se sienten agredidos “por una prenda de vestir”, los hay en todos los sitios.
Ojalá se pudiera ir a cualquier estadio o ciudad con la camiseta de tu equipo favorito, debería ser lo más normal, pero lamentablemente no se puede. ¿Quién se arriesga a encontrarse con un animal irracional al que un escudo que no es el suyo le hace aflorar los instintos más primarios y violentos? Yo, desde luego, no.
Así es el trabajo de los entrenadores, de futuro incierto y desagradecido en la mayoría de los casos. Poco importan los triunfos y logros conseguidos en el pasado. Si en el presente los resultados o el juego del equipo no es del agrado del “sabio” aficionado o del presidente del Club, el entrenador tiene los días contados. Poco influirá si tiene contrato en vigor, si los jugadores alaban su trabajo, si estamos en Navidad, si lleva unos meses en el cargo o si fue el entrenador que subió el equipo a primera la temporada pasada.
Todo es insignificante excepto los resultados del equipo y, en menor medida, la vistosidad de su fútbol. De un día para otro… a la calle. Ahí podemos encontrar en estos momentos a Quique Sánchez Flores, ex-entrenador del Valencia C.F., que ayer fue destituido cuando su equipo figura en la 4ª posición de la Liga. Evidentemente, como la casi totalidad de entrenadores despedidos, saldrá por la puerta de atrás del club y con la afición en contra.
De igual forma, cuando es el entrenador el que toma la decisión de rescindir el contrato con su club por una oferta mejor: es un pesetero, no siente los colores, en el peor momento de la temporada… ¿Esos mismos aficionados, que ahora critican su marcha, no habrían pedido la destitución de Juande Ramos si el Sevilla F.C. estuviera el último en la clasificación? ¿Acaso los entrenadores tienen que rechazar todas las ofertas de otros clubes hasta que los echen del suyo? Vamos, que no hay buena “salida”: si te echan, mal… y si te vas, ¡peor!
Hace ya 25 años que se celebró la Copa del Mundo de fútbol en España y en este documental de Canal+ (que se puede ver online) nos cuentan cómo se desarrolló aquel campeonato de una forma bastante realista, con las luces y las sombras de aquellos días de fútbol. Quién puede olvidar a Naranjito…
Hoy se cumplen 10 años desde que el D10S argentino se hizo hombre y dejó el fútbol profesional. Una verdadera lástima por doble motivo: por perder al “divino” jugador y por descubrir las calamidades del “terrenal” humano.
Pero, sin lugar a dudas, ha sido el mejor futbolista que he conocido, capaz de realizar jugadas, regates y goles que nadie podía imaginar. Con un manejo y control de la pelota (hablando de Maradona es inevitable utilizar vocablos futbolísticos argentinos) extraordinario. Su prodigiosa pierna izquierda parecía indicar al balón a dónde debía dirigirse, y éste, por supuesto, obedecía las órdenes al “pie” de la letra.
Por suerte, nos dejó infinidad de impresionantes detalles técnicos y virguerías a lo largo de toda su carrera deportiva. Pero, por encima de todos, siempre recordaremos el segundo GOL contra Inglaterra en el mundial de México 86 (elegido en el 2002 como el mejor gol de los mundiales). No se puede decir nada mejor sobre la jugada que lo expresado en directo por el periodista Victor Hugo Morales… “Gracias, Dios, por el fútbol, por Maradona”.
¡Ya la hemos vuelto a liar con los ingleses! Tanto hablar del final de la Fórmula 1, de Brasil, de Alonso, de Hamilton, de McLaren… ¡qué ya vemos gigantes donde sólo hay molinos! Así, el pobre Medina Cantalejo, árbitro español del partido Rusia-Inglaterra valedero para la clasificación de la próxima Eurocopa, sacó a relucir el Quijote que todos llevamos dentro y, sin pensarlo dos veces, se lanzó contra el gigante McLaren en defensa del orgullo patrio.
El colegiado, en cuanto vio la ocasión, señaló un penalti en contra de los ingleses por una falta cometida 1 metro fuera del área. Lástima que no tuviera cerca a algún linier“Sancho Panza” que le sacara de su confusión: que el seleccionador de Inglaterra, el señor Steve McClaren, no es el McLaren inglés que queremos ver perder. ¿A ver ahora cómo solucionamos esto antes del Domingo?
Y encima no podía ser en un momento más inoportuno, justo ahora que la escudería McLaren parece un monasterio tibetano: todo paz, tranquilidad, buen humor, compañerismo… Si al final todo ha sido culpa de la prensa, ¡siempre malmetiendo! Pero realmente se llevan tan bien los dos pilotos de Mercedes, que van a dejar ganar a Kimi el campeonato para no quedar el uno por encima del otro. ¡Qué pena que sólo queden 3 días para el final de esta surrealista temporada!
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