Dicen que no hay peor que el converso, que el peor “no fumador” es un “ex-fumador”. Y parece ser que en el tema del dopaje sucede lo mismo. No hay intolerante mayor en el dopaje, incluso llegando a extremos irracionales, que el que ha sido promotor y explotador del uso de sustancias prohibidas. Resulta que entre 1970 y 1989 unos 10.000 deportistas de Alemania oriental fueron dopados a la fuerza, la mayor parte de ellos a muy temprana edad.
Ahora se entienden muchas de las asombrosas decisiones tomadas en el pasado mundial de ciclismo de Stuttgart: la oposición firme y sin ningún sentido a que Alejandro Valverde participara en la prueba en ruta, su afán por impedir la participación de Paolo Bettini (a la postre ganador de la prueba), la declaración de persona “non grata” en Stuttgart a Eddie Merckx, Rudi Altig y Gianni Bugno, la intención de retener dinero de la UCI para combatir el dopaje…
Y la explicación a todas esas acciones es evidente. En estos momentos Alemania ha cerrado un programa de indemnizaciones a 157 deportistas, reconocidos como víctimas del dopaje de Estado, en el que cada uno de ellos ha recibido 20.000 euros. Está claro el motivo para retener el dinero de la UCI: “combatir el dopaje”, aunque sea el que ellos mismos produjeron hace 30 años. Y el hecho de intentar impedir la participación en el evento a deportistas, en activo o retirados, con la más mínima sospecha de dopaje, no tiene otra explicación que evitar posibles indemnizaciones a más dopados que se quieran aprovechar de la medida, ¡menuda ruina!… ¡Floyd Landis y Marion Jones deben estar aterrizando en Berlín en estos momentos!
Después de un largo periodo de sospechas y especulaciones a raíz de su posible relación con los 


¡Qué rápido se acaba lo bueno! Ya nos avisa el tango 
Por fin un día tranquilo, sin sobresaltos, sin noticias escandalosas, sin ningún nuevo caso de dopaje… bueno, realmente uno sí ha habido, pero que no cunda el pánico que no es en el ciclismo ni en el Tour, así que ni interesa, ni es importante, ni nada de nada. Un positivo que se precie, digno de ocupar la portada de los periódicos deportivos, e incluso de los generales, tiene que proceder del ciclismo, del fútbol o de una superestrella de otro deporte. En cualquier otro caso… ¿a quién le importa?
Últimos comentarios