¡Está claro! Ya puede tener el niño 23 años, medir más de 2 metros y tener unas espaldas como el estado de Texas… que si la madre ve que el angelito se va a meter en problemas o en una pelea, ahí salta la buena señora, bolso en mano por si hay que repartir estopa y defender al pobre hijo, aunque éste se llame LeBron James y asuste con sólo mirarte.
Una aclaración: la madre es esa mujer menuda con una camiseta blanca que es tranquilizada por Kevin Garnett (si no la agarra se lía una buena), y que luego es reprendida por su propio hijo con un cariñoso ¡Mamá, siéntate de una puta vez! (en correcto e impecable inglés).
¡Ten hijos para esto! Seguro que la próxima vez, viendo a la madre en la grada, los rivales de LeBron se lo pensarán dos veces antes de meterse con el hijo de Mamá James.

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