Pues ya se ha ido. Bueno, ya le han echado porque el holandés no se iba del Valencia C.F. ni con agua caliente. Y uno no sabe si pensar que ya era hora de que lo echaran, o ¿por qué lo echan ahora?
La verdad es que para un club como el Valencia, acostumbrado los últimos años a jugar finales de la Champions League, a estar en puestos europeos en la liga y a llegar lejos en todas las competiciones con un juego más o menos vistoso, pero siempre con una gran solidez… el estar a sólo dos puntos del descenso a falta de 5 jornadas para el final de la temporada, con un juego poco definido, con problemas en el vestuario, y un entrenador en el punto de mira de toda la afición valencianista… es una bomba a punto de explotar. Y hoy ha explotado.
Por otro lado, el Valencia C.F. acaba de ganar la Copa del Rey, y eso quiere decir que, si no desciende, va a ser uno de los tres equipos españoles que mejor temporada han realizado (junto con el campeón de liga y el de la Champions, si finalmente la gana el F.C. Barcelona). E incluso para afrontar estas últimas jornadas al borde del abismo, ¿será bueno destituir al entrenador y poner al mando del equipo a uno nuevo?
En lo que no tengo la menor duda es que, si tras menos de 6 meses de trabajo (no se sabe si bueno o malo), despedir al señor Koeman cuesta entre 10 y 12 millones de euros, varios de los responsables del club deberían acompañar al entrenador en sus forzadas vacaciones.

Por fin, se fue. Es un alivio como valencianista porque nos veía en segunda. Eso sí, tienes toda la razón del mundo. Que se vaya el tipo y cobre 10 millonazos de € por dejar el club al borde del abismo es para tirarle de la oreja a más de un directivo.
Un saludo desde Budysport, blog deporte.