¿Tan difícil es hacer las cosas bien? ¿Tanto cuesta advertir el camino adecuado para mejorar? ¿Tan escaso es el sentido común para no saber actuar con normalidad en momentos difíciles? A tenor de las palabras de Edmilson (mediocentro del F.C. Barcelona), y de otros tantos deportistas, parece que sí.
Y aunque ha acertado con el tiempo… se ha equivocado totalmente con el lugar. Es decir, las críticas hacia el equipo o grupo del que uno forma parte hay que realizarlas cuando uno pertenece a él, no cuando uno se ha ido, o le han echado, y escupe toda su rabia en forma de palabras y acusaciones caducadas que ningún buen efecto pueden causar. En esto Edmilson ha acertado.
Ahora bien, el lugar más adecuado para realizar esas críticas no es una cadena de televisión, sino el vestuario, mirando a la cara a sus compañeros. Ahí es donde pueden ser de utilidad al equipo para mejorar e intentar desterrar vicios adquiridos. Por respeto, compañerismo y profesionalidad, “los trapos sucios se lavan en casa”.
Y que conste que sus declaraciones, a pesar de que serán portada de todos los periódicos y espacios deportivos, no dicen nada que no sepamos, nada excepcional, ni nada que sea exclusivo del F.C. Barcelona. “Ovejas negras”, jugadores “descarriados” por culpa del dinero y del éxito, falta de profesionalidad… los hay a “patadas”, nunca mejor dicho.

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