
En dos ocasiones hemos tratado el tema del racismo en el fútbol y la forma de combatirlo, y sigo sin entender las medidas que se toman. No entiendo el motivo por el que un insulto o menosprecio por la condición sexual, religiosa o física, es menos importante o hiriente que uno por causa racial. ¿Por qué sólo se penalizan los insultos racistas? ¿Lo punible no debería ser la ofensa, independientemente de su motivación?
A pesar de seguir creyendo que un aficionado insultando a un jugador rival, sea por uno u otro motivo, no es racismo, entiendo y aplaudo que se quiera erradicar este tipo de comportamiento del fútbol (y lo aplaudiría más si se intentara también con los demás agravios). Pero tras ver un par de medidas sancionadoras en la misma semana:
- Partido de fútbol profesional en el estadio de La Romareda (Zaragoza-Villarreal). Un aficionado exclama insultos racistas durante el partido. Dicho aficionado es multado con 6000 euros y no podrá acceder a un recinto deportivo durante 2 años.
- Partido de fútbol de categoría Cadete (jugadores de 14 a 16 años), en Alcobendas. El árbitro decidió suspender el partido tras insultos como “moros, hijos de puta, sudacas”, “iros a vuestro puto país” o “volved allí en patera, a ver si os ahogáis”, dirigidos hacia varios jugadores extranjeros del equipo visitante. Los insultos provenían de la afición local que fue instigada por su entrenador, quien también amenazó al árbitro. El Club local ha sido multado con 20 euros, la pérdida del partido por 3-0 y una advertencia de clausura de campo. El entrenador cumplirá 8 partidos de suspensión.
Es evidente que centran su objetivo en combatir el racismo y educar en la tolerancia desde las categorías inferiores del deporte, ¡cómo debe ser! ¿La diferencia entre una medida y otra no vendrá producida por la repercusión mediática? Pues que se vayan preparando porque la educación de hoy… será la sociedad de mañana.

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