Hay que ser muy valiente, o un poco irresponsable, para ir a un estadio de fútbol con la camiseta del eterno rival. Más aún cuando vas sólo en compañía de un amigo y encima ¡no juega tu equipo! ¿Qué sentido tiene presentarse en el Camp Nou con la camiseta del Real Madrid cuando juegan el Barcelona y el Almería? O se han perdido (que ya es mala suerte porque podían haber dado con el campo del Español, equipo más cordial con el Real Madrid) o sus amigos les han ganado una apuesta, o buscaban un fin propagandístico… no se me ocurre otra explicación.
Cualquiera con un mínimo sentido común entiende que, por desgracia, algún problema va a encontrar en esa situación. Y no es cuestión de la camiseta del Real Madrid, ni del estadio del Barcelona, ni tan siquiera del fútbol, esto también sucede en otros estadios y en otros deportes. Es cuestión de que cafres que no saben respetar otros colores, que no entienden el deporte con deportividad y que se sienten agredidos “por una prenda de vestir”, los hay en todos los sitios.
Ojalá se pudiera ir a cualquier estadio o ciudad con la camiseta de tu equipo favorito, debería ser lo más normal, pero lamentablemente no se puede. ¿Quién se arriesga a encontrarse con un animal irracional al que un escudo que no es el suyo le hace aflorar los instintos más primarios y violentos? Yo, desde luego, no.
Así es el trabajo de los entrenadores, de futuro incierto y desagradecido en la mayoría de los casos. Poco importan los triunfos y logros conseguidos en el pasado. Si en el presente los resultados o el juego del equipo no es del agrado del “sabio” aficionado o del presidente del Club, el entrenador tiene los días contados. Poco influirá si tiene contrato en vigor, si los jugadores alaban su trabajo, si estamos en Navidad, si lleva unos meses en el cargo o si fue el entrenador que subió el equipo a primera la temporada pasada.
Quizá sea por la rabia, las náuseas, la decepción, o quizás por todo ello, pero vuelvo a comentar sobre el final de la Fórmula 1 (espero que sea el penúltimo de la temporada 2006-2007, el último será con la resolución definitiva de la FIA sobre la polémica de las gasolinas). Y es que en este mundial “sólo sé que no sé nada”.
Pues no, todavía no. No podía ser tan fácil y normal. Última carrera de la temporada, algún accidente en carrera, alguna salida de pista, algún fallo mecánico… 
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