“Si está muerto, que lo entierren y ya está”. Crudas frases con las que comienza Mecano una de sus canciones. Realmente crudas, estremecedoras, pero que parecen ser repetidas con indiferencia cada vez que acontece, de forma totalmente gratuita, un fatídico suceso alrededor del deporte.
No es la primera vez que una bengala atraviesa la vida de un niño en un campo de fútbol, y, por desgracia, tampoco será la última. Este fin de semana sucedió en Ecuador, a un niño de sólo 11 años. Es escalofriante leer las declaraciones de los médicos que atendieron al muchacho. Y, sin tiempo para evitarlo, la caprichosa y puñetera memoria rescata, del lejano y olvidado 1992, una de las imágenes más impactantes y duras que he visto jamás. La de aquella bengala consumiéndose en el pecho de un crío de 13 años en el estadio de Sarriá, en Barcelona.
En estos casos, y más si las víctimas son niños, es complicado no caer en demagogias, sentimentalismos, insultos, búsqueda de culpables, señalar posibles responsables… ¡palabras vacías! De nada sirven. ¿Tan difícil es no lanzar una estúpida e insignificante bengala en un estadio de fútbol, que aún estando prohibidas se siguen utilizando? Parece que sí. Así que no merece la pena gastar más palabras, “qué más da, que lo entierren y ya está”… todo va a seguir igual, la lista seguirá aumentando. Pues nada, lo sentimos, mala suerte y otra vez será… o no: “porque el que muere…”

Que triste que sigan pasando cosas así….en México tambien se quiso salir de control la seguridad en los estadios de futbol, pero afortunadamente la cosa esta tranquila (creo yo)… hace unos meses me toco presenciar una semifinal entre mi equipo, Las Chivas Rayadas del Guadalajara frente a nuestro archirival Las Aguilas del América, y el partido fue en Gdl. Jal. hubo tal seguridad que fue impresionante, si compras una banderita te quitan el palo para evitar que se convierta en un arma… te revisan de pe a pa…y bueno quiero decir que me impresiono lo civilizados de los seguidores de ambos equipos, porque al salir del estadio nos mezclamos y no hubo conatos de bronca y nada de eso….. eso da tranquilidad, y mire mucha gente con sus hijos en el estadio…. afortunadamente en México las cosas no se han salido de control, y aunque ha habido casos que lamentar todavia los considero muy aislados.