Después del racismo, turno de la homofobia

storygayrights.jpgDesde hace algún tiempo la UEFA y las Federaciones Nacionales se han propuesto acabar con el racismo, o lo que ellos consideran como tal, en el fútbol. Primero con campañas contra la xenofobia y, posteriormente, con duras medidas en contra de cualquier manifestación racista en los campos de fútbol: hasta el punto de que los árbitros pueden suspender los partidos en los que se den este tipo de actitudes.

Y una vez que tenemos el racismo regulado, ahora le toca el turno a la homofobia. La Federación inglesa ya ha prohibido los cánticos homófobos en los estadios. Éstos provocarían que, el ofensor, fuera expulsado del campo o incluso arrestado si fueran muy graves. Por otro lado, la UEFA ha multado con 3000 euros al seleccionador de Albania, el croata Otto Baric, por afirmar que “no toleraría homosexuales en su equipo porque no los consideraba personas normales” (pues si él se considera normal… ¡menudo piropo para los homosexuales!).

Y el seleccionador albanés no es el único… en Brasil, el señor Manoel Maximiliano Junqueira Filho ha manifestado que:

El fútbol es un juego viril, varonil, no homosexual.

No es que un homosexual no pueda jugar al balompié, que juegue si quiere, pero que forme su equipo e inicie una federación.

No se deben aceptar homosexuales en el fútbol brasileño porque ello “perjudicaría la uniformidad de pensamiento del equipo” y causaría incomodidad a los hinchas y a sus hijos durante los juegos.

Y, además, se permite el lujo de recomendar a un jugador que “si fuese homosexual, sería mejor que abandonase las canchas”. Y eso no es lo peor, resulta que el señor Manoel es, ni más ni menos, que un juez, y todo lo citado anteriormente lo ha afirmado en una sentencia judicial. ¿Nadie le puede decir al señor juez que sería mejor que él abandonase la judicatura? ¿Las Federaciones, tanto Nacionales como Internacionales, no tienen nada que decir o hacer?

Luego ordenarán a los árbitros que suspendan los partidos cuando un aficionado, fuera de sí y cegado por los colores de su equipo, llame mariquituso a un rival, pero ante una sentencia judicial de esta índole… pasamos de puntillas por la “acera de enfrente”.

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