A pesar de haber pasado un par de semanas desde que salió la noticia, y no estar de máxima actualidad en estos momentos, no quería pasar por alto el polémico posado para la revista Playboy de una árbitro brasileña llamada Ana Paula Oliveira. Al parecer, aunque la Confederación lo desmienta, el hecho de que haya aceptado posar desnuda ha influido para que la CBF (Confederación Brasileña de Fútbol) no la incluyera en la lista de árbitros elegidos en Brasil, y por lo tanto no podrá estar en la lista de auxiliares de la FIFA (que es confeccionada a partir de la realizada por la CBF).
Lo primero es felicitar a Ana Paula por llegar donde ha llegado, al igual que a Bibiana Steinhaus (árbitro alemana), y a todas las que se van abriendo camino en este difícil y duro mundo del arbitraje. ¡Qué valor! Pero a raíz de esta polémica y de leer diferentes opiniones, he de destacar la de Dakini en La Femme Sport (blog deportivo con su toque femenino que lo convierte en diferente y altamente recomendable), hay algo que no me queda del todo claro.
El que una mujer se desnude y pose para una revista, o en una película, es visto por cierto sector de la sociedad como una liberación, como un paso adelante de la mujer. La mujer es dueña de su cuerpo y hace con él lo que considere oportuno, y si considera oportuno desnudarse, pues se desnuda. Desde luego no voy a ser yo el que le diga ni a una mujer ni a un hombre lo que debe hacer con su cuerpo, responsabilidad suya.
Por el contrario el hecho de valorar a la mujer por su físico, por su cuerpo, como mero objeto sexual, es obviamente criticado y totalmente deplorable, por supuesto. Pero lo que no me queda claro es: cuando una mujer posa desnuda para una revista del tipo de Playboy, ¿no está impulsando el que la valoren por su cuerpo y como un objeto sexual? ¿No sería mejor, para su carrera profesional, que fomentara el ser apreciada por su calidad como árbitro?
Desde luego, y estoy totalmente de acuerdo con Dakini, que el hecho de posar no la hace ni mejor ni peor árbitro, pero los colegiados son diferentes. No sólo importan los 90 minutos de sus partidos, el ser árbitro es una profesión, un cargo, que tiene su contra, su carga. Son como la mujer del César, que además de ser honrada debe parecerlo. Por ejemplo, Pierluigi Collina (el árbitro más internacional, mediático y carismático de los últimos años) fue obligado a presentar su dimisión por problemas con contratos de publicidad. ¿Esos contratos le hacían peor árbitro? No pero… además de ser honrado…
P.D. Para otro día dejaré la polémica de si Ana es árbitra o árbitro que pita a los futbolistas o futbolistos.
Actualización: Por si alguien quiere tener una opinión mejor formada y más completa… Blog de la Tele nos muestra las fotografías del posado para Playboy y otras anteriores de Ana Paula.

Excelentísimo señor don Gradiólogo:
Tiene usted toda la razón.
desde luego, valerio, haces honor a tu apellido…
Hola! primeramente muchisimas gracias por el comentario para La Femme Sport. Y bueno por otro lado reconozco que al momento de escribir el post me dio un ataque de feminismo y no tome en cuenta el hecho que bien comentas en tu post el ser arbitro es un cargo una figura de autoridad y que por tanto el hecho de desnudarse para una revista pierde credibilidad….ahh como discutimos mis amigos y yo sobre eso…
Saludos!
Me parece que el demostrar artisticamente lo hermoso del cuerpo de la persona no es malo ni pernicioso.
Los comentarios hechos en contra de ello es ùnicamente una muestra de hipocresìa que por siglos tenemos com resultado de la influencia religiosa mal dirigida e incorporada por nuestros pueblos.
Es de notar que muchas de las personas califican o critìcan de una u otra forma debido a su calidad de prejuicios que tienen internamente.
Adelante minina no te dejes amilanar.
Antes de hablar, Fabico, convendría tener bien meditadas las cosas. Nadie dice, creo, que mostrar lo hermoso del cuerpo sea “malo” o “pernicioso”, pero gente presuntamente progresista como tú son los que condenan a la mujer a ser identificada siempre con un florero, con un objeto puramente estético. Es un gran logro que una mujer logre por sus propios méritos un puesto en un terreno que tradicionalmente ha sido ocupado por hombres. Esta chica llegó a arbirtrar porque lo hacía bien no por su cuerpo o sus pechos.
Sin embargo, es lamentable que una vez conseguido esto se eche a perder con una acción que deja en la sombra su actividad como árbitro y destaca solamente su cuerpo. Han sido decenas de años de lucha feminista y de equiparación entre hombres y mujeres. Eso es un proceso histórico largo y costoso, y las tendencias que asocian a la mujer con un mero objeto decorativo sí que son perniciosas y malas. No es culpa de religiones ni supersticiones ni nada parecido. La igualdad entre hombres y mujeres exige que se reconozcan sus iguales capacidades, sin perpetuar relaciones de conceptos perjudiciales. No es que la mujer no pueda aprovechar su cuerpo, por supuesto. Es, simplemente, que centrar la atención sólo en eso reproduce esquemas de explotación. Conviene pensar antes de escribir sandeces.