Por fin, tras 5 días de múltiples saltos a la pista, interrupciones y vueltas al vestuario, ha concluido el partido entre Rafa Nadal y Robin Soderling, en el que finalmente ha vencido el tenista español en 5 sets. Esto sólo es posible en Wimbledon, of course. Me ha recordado la película de Atrapado en el tiempo, en la que el protagonista (Bill Murray) vivía una y otra vez “el día de la marmota” esperando que al levantarse ya fuera el día siguiente… el día en que terminara el partido de Nadal y Soderling.
Pero por si la duración no era bastante aliciente, el partido ha contado con la actuación estelar del inigualable, irrepetible, maravilloso… cómico Soderling, bieeeeen. La verdad es que aplaudo a los tenistas, y deportistas en general, que tienen sentido del humor y hacen algún guiño al público para que suelten la carcajada. Pero cuando es a costa de intentar ridiculizar al rival o mofarse de él, es de una falta de respeto y estupidez soberana. Y lo peor de todo para el imitador disfrazado de tenista, ¿o es al revés?, es que el “ridiculizado” te gane, porque encima tienes que ir a darle la mano con esa cara de bobo que se te queda.
Como consejo, si Soderling se quiere dedicar al tenis debería intentar emular el juego de Nadal o de Federer (entre otros muchos) que le ayudaría a subir algún que otro puesto en el ranking ATP. Pero si decide dedicarse al humor tenístico, lo mejor es que intente imitar a Tricicle. Aquí le dejo un vídeo de cada opción (el de Nadal le sonará porque ha sido contra él) para que le sea más fácil elegir.

¡Hola gradis!
Tómatelo con calma, porque estas cosas forman parte del juego. No he podido ver los vídeos (están “no longer available”), pero me imagino por donde van los tiros. Es lamentable, pero es así: desde siempre, en el deporte han existido factores externos a las reglas mismas que pueden influir en el resultado. Presionar a través del público, montar un pollo para que un árbitro te pite a favor, decirle cosas al oído al contrincante… Sucias estratagemas, sí, pero cualquier persona que conozca de cerca un deporte sabe que existen. Que lo haga este tenista está feo, pero más feo todavía me parece que este tipo de “juego sucio” se dé también en el deporte base. Hay entrenadores, niñ@s-jugador@s y padres que no entienden el deporte como lo que es… Y el Soderling este debió mamarlo desde pequeñito.
¡Larga vida a la gradiología!
Muy buenas.
Valerio, tienes toda la razón en que el juego sucio está presente en el deporte desde siempre, incluso en la base (lo que es aún más lamentable). Pero me sorprende que se dé en el tenis, en el que no es tan habitual. Este tipo de acciones son más comunes en los deportes de contacto, en el que los rivales están más próximos, ¿pero en el tenis?
Está claro que cafres hay en todos los sitios.
Un saludo.