Mortadelo y Filemón en la UCI

mortadelo.jpgSi en general hay que huir de los tópicos porque no tienen ningún sentido, hay uno especialmente equivocado: los deportistas son incultos. Y más si hablamos de los ciclistas, en cuyo caso el tópico resulta insultante. Y es que no hay deportistas más inteligentes que los ciclistas, yo me atrevería a decir que superdotados. No tiene otra explicación que, a pesar de que la mayoría no ha estudiado ninguna carrera universitaria, sean capaces de elaborar y administrarse en perfectas dosis sustancias dopantes que favorecen su rendimiento y recuperación.

Por lo menos eso es lo que creen los responsables de la UCI, que castigan principalmente a los ciclistas en los casos de dopaje. Y no contentos con eso, ahora les “invitan” a firmar (porque no les pueden obligar) una declaración contra el dopaje a cada deportista. Una vez firmada, si dan positivo en un control, además de la suspensión por dos años que ya está estipulada, tendrían que pagar un año de salario y dejar a las autoridades españolas que comparen su ADN con las muestras de sangre de la Operación Puerto. Y como amenaza dirigida para que firmen, los genios de la UCI advierten que publicarán los nombres de los que no lo hagan.

Si es que como investigadores no tienen precio, son como Mortadelo y Filemón en la TIA, ¿se creen que haciendo firmar un papelillo a los ciclistas van a terminar con el dopaje en el ciclismo? ¿Y la siguiente medida cuál será, declaraciones con la luz de una linterna dirigida a sus ojos? ¡Si es que son implacables!

Y lo primero que uno piensa es que no lo firmará ninguno. Son los conejillos de indias, los máximos perjudicados, los que acatan órdenes de sus directores y médicos… ¡y encima todas las medidas van contra ellos! Pues nada más lejos de la realidad, les ha faltado tiempo a los primeros superdotados de la clase. Está claro que el compañerismo y la solidaridad no son el fuerte de estos dos adelantados. Aunque probablemente las sustancias que se han tenido que meter les impidan pensar sobre las cláusulas leoninas que están firmando. Y las que vendrán, porque ya sólo les falta poner un GPS con cámara incorporada en el cerebro de los ciclistas para tenerlos localizados en todo momento y ver lo que hacen. ¡Y seguro que lo firman!

Por si acaso todavía no se han dado cuenta (aunque no creo que sean tan bobos), si quieren acabar con el dopaje en el ciclismo, castiguen duramente a los médicos y directores deportivos de los ciclistas que dan positivo. “Inviten”, señores pensantes de la UCI, a firmar este tipo de confesiones a los máximos responsables del dopaje, los doctores… que éstos sí que poseen su título universitario.

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